Tengo los dedos entumecidos, y los ojos, y no sé que hacer cuando me paro, cuando me quedo quieta. Derecha o izquierda, quererte u odiarte. Quiero que dejes de deslizarte por mi cuerpo, un minuto, sólo uno, déjame pensar con claridad por favor, que me hierve la sangre y no sé dónde dejé mi punto, mi rumbo, mis ganas.
Tremendista y vulgar, eso es lo que eres, así que vuelve a mí, y no hagas que me arrepienta. Vocabulario de niña odiosa con lacitos, te quiero hasta morir, hasta reventar, así que si paro exploto. Ponme un hilo en la muñeca, no dejes que se escapen los globos, esos que tienen tu saliva. Saliva. Te amaré por siempre y más, porque eres patético. Ojala todo esto te confunda, dame más rabia interna, por favor. Suplicar sería más sencillo pero me veo ridícula y a día de hoy no quiero eso. Dame, dame, dame, que yo ya me cansé, y no quiero seguir. Porque me muevo de rodillas, porque me araño, me muerdo, me castigo y a veces me quiero recomponer pegando los cachitos, pero es tan difícil.