Tienes una mirada pornográfica. ¿De verdad lo piensas? Yo no creo que sea así, simplemente veo cosas y las digo. Cosas que los demás igual prefieren ignorar. No sé muy bien por qué lo hacen pero no hablan de ello y que yo sí lo haga no quiere decir que tenga una mirada pornográfica. Espero que lo entiendas porque haces que lo que te dije parezca algo sucio, cuando en realidad sólo es deseo. Deberías buscar el significado de esa palabra en el diccionario, así nos ahorraríamos muchos enfados de aquí en adelante. De-se-o, qué bonita. Oye, esto es sólo un consejo, así que no te enfades. Te escribo todo esto porque sé que si te lo digo cara a cara te voy a volver a repetir aquello que te llevo a decirme semejante frase. Es que nunca me había dado cuenta hasta ayer de lo de tu boca, ya sabes, el tamaño de tu boca. Tu boca tiene el tamaño perfecto para encajar en mis pechos. En uno o en los dos, eso ya lo veremos. Fue empezar a hablarme y mover así la boca, de esa forma en que tú la mueves, la abres y cierras de esa forma tan contundente y dramática, que vi claramente que tu boca era perfecta para mi pecho, para morderme un pezón o cualquier otro de esos juegos. Y luego ya fue la lengua, dijiste esa palabra tan larga y bonita, y sacaste un poquito la lengua, así como tímida, y también era perfecta para mí. No me creía la suerte que estaba teniendo. Tienes la lengua perfecta para acoplarse en mi ombligo. Tu lengua, su longitud, grosor e incluso su color, toda ella. Toda ella encajaría a la perfección en el agujerito de mi ombligo,
Así que cuando leas esto deberías ir corriendo a mirarte en el espejo. Mira bien tu boca, tus labios, tus dientes, ábrela todo lo que puedas, saca la lengua, retuércela, juega un poco. Quiero que tú también veas todo aquello que yo veo con sólo mirarla. Quiero que sepas que tu boca y tu lengua están diseñadas para acoplarse a ciertas partes de mi cuerpo. Sin miedo, sin vergüenza, sin pudor. Y tienes que saberlo, porque no sé puede tener tanta perfección y no darse cuenta.










