Me pesan los párpados, y tengo las manos doloridas. Me recuerdas a todo lo que puedo llegar a tener, por eso a veces me cuesta acercarme. He pintado una frase en el espejo de tu baño, algo que te recuerde que siempre voy dejando vacíos y que no sé si podré dar un paso más. Estoy mirando con unos ojos que no son los míos, y no quiero decirte cual es mi sueño por miedo a que te rías, o peor aún, a que me digas que ya lo cumplí sin darme cuenta.
No seas así y dame un poquito de tu sangre, de tus ganas, de tu risa. Dame uno de tus ojos, algún diente, o ese dedo que ya no te gusta. Soy una caníbal contigo pero es que no tengo otra forma de entenderte y quiero algo que sea tan tuyo que te duela. Luego me iré, y no busques explicaciones porque no las hay, ya te dije que soy un espacio vacío esperando a que algo pase y me llene. Y si me tocas con manos cansadas o tus ojos se vuelven débiles será mejor que me marche y busque a ese otro que arde al decir mi nombre. Espero que lo entiendas, amor mío.