Me dice que escoja, que decida, que diversifique, aclare e intente abrir los ojos. Yo no puedo más que decirle que o se ama o se muere y que me gustaría que todo fuese desgarrador para ver el dolor ajeno. Eres una fría loca sin sentimientos. Si eso es lo que soy hagamos una fiesta para celebrarlo, por favor. Sé que hay una vida de placer ahí fuera pero no consigo ni rozarla, y tú no te das ni cuenta de lo frustrante que es, joder. Y pienso que si por un segundo bailaras conmigo me dejaría llevar subida a tus pies. Muy poca gente sabe que el misterio está en el centro, pero se deshace tan rápido que sólo deja cenizas. Y con eso no basta, y tú ya deberías saberlo.
jueves, 22 de octubre de 2009
martes, 20 de octubre de 2009

Todo es un poco así, como del revés, y no lo intentes poner bien porque se reirá en tu cara.
La gente tiene el ego por las nubes, y no se da cuenta de nada. ¿Dónde quedó la vida interior? Y todo esto me lo pregunto yo, que me expongo y me exgongo y me expongo. Pero todo esto lo hago para no tener luego la sensación de que no vivo, ¿me entienden? y entonces todo se convierte en agónico, trágico y enfermizo.
¿Por qué hablar de esto y no de aquello? La gente ya no sabe qué pensar, ni que decir, y la gente que se molestaba en indagar en los demás ya no es la misma. Todos cambian y se van dejando trozos olvidados en los bolsillos.
Nos frenamos, nos agobiamos, los planes se quedan en la esquinita de la habitación, pero nadie los rescata y yo a estas horas empiezo a estar cansada.
Hola gente, ¿alguién me lee?
lunes, 19 de octubre de 2009

Hoy recibí un mensaje de mi amigo I. que está un poco lejos pero a la vez cerca, me puse tan contenta que le contesté con un "¿como eres taaan bonito?", y ayer también entendí que muchas veces me enfado por pequeñeces.
El sábado decidí quedarme en casa, ya empieza el frío y noto que no estoy para nadie, pero por la noche me despertó un mensaje que me decía que era una chunga por no salir pero que a pesar de eso me quería. Joder, qué tonta soy a veces.
Hoy iba en el coche de papá y un señor hablaba por la radio del pesimismo, el mal humor...todas esas cosas chungas (como yo) que al final nos hacen daño físicamente y nos vuelven unos cínicos. El señor decía que la mayoría de las veces somos pesimistas por vagancia. Ahí ha dado en el clavo conmigo, soy vaga hasta para ser optimista. Papá no decía nada pero me miraba de reojo mientras conducía. Este señor también dijo que solemos pensar que las personas optimistas son más ingenuas. Exacto, eso mismo pienso yo, pero claro, yo soy una cínica.
Mañana se va mi amiga N. a Barcelona, a estudiar, a vivir y a ser feliz. No me he despedido, odio las despedidas, pero las odio de verdad, vamos que yo no me despido nunca. Y sé porque lo hago, no se crean que no.
J. y P. se van a Madrid y yo quisiera irme con ellas pero hasta febrero estoy encerrada en este lugar frío frío y gris.¡Qué alegría!
He empezado a ver la última peli de Allen, y soy una fan más de Lisbeth Salander y gracias a ella mis días son más entretenidos. Mañana viene el albañil a mi casa a las 8 de la mañana, he hablado con él por teléfono como un minuto, tiene acento andaluz y me ha soltado un "de puta madre" cosa que ha provocado que ya me caiga bien.
viernes, 16 de octubre de 2009

Me quedo contigo, con tus cosas, con tus lunares escondidos y mi lengua encontrándolos. Me quedo con el calor de tus besos en mi cuello y las caricias que me dejaste en el corazón. Me quedo con tus palabras altas en mis momentos bajos y con tu risa en mi garganta. Me quedo con tu cuerpo marcado en las palmas de mis manos y con el minuto exacto en el que me dijiste eso y no lo otro. Me quedo con los rincones llenos de vida y los sueños de tu almohada.
martes, 13 de octubre de 2009

Empezamos las historias escogiendo unas palabras y no otras. Nada es igual, ni siquiera las palabras que se suponen que significan lo mismo. Elegimos las nuestras, mezclamos un poco de las tuyas con un poco de las mías. Todo lo que empiece con dos corazones abrazados no puede terminar mal. Tatúatelo en el cuerpo si hace falta, pero no lo olvides. Entonces cerramos los ojos y con los dedos los intentamos hundir un poco más, hasta que caigan a tus pies. Mis ojos a tus pies. Y mientras tanto besaré el suelo que tú pises.
Jugamos a caer de espaldas sin que nadie nos recoja por el camino, jugamos a tener alas y a veces tenemos hasta suerte. Dime si tú me puedes explicar esto de otra forma, porque yo creo que ya no me quedan más palabras que escribirte por el cuerpo. Cogería tres recuerdos y me iría flotando para ver como suena un corazón en tu boca.

Puede que lo que dejamos sin escribir sea lo verdaderamente importante. Como las cosas que al final no dices y te las guardas en un rinconcito para otro momento. Pero ¿cuáles son esos momentos? Joder, yo necesito letreros luminosos que me los indiquen.
Las punzadas vienen rápido, se van sin avisar, suele ser justo cuando me voy acostumbrando a ellas. En el fondo me da un poco de envidia la gente que se conoce tan bien a si misma. Yo noto que no sé casi nada de mí. Bueno eso tampoco está del todo mal, aún queda por aprender.
Me dan miedo las cosas que se quedan dormidas pero que no desaparecen. Pueden despertar en algún momento pero ya nada está igual que antes. Es lo que pasa cuando te obligan a avanzar cuando tú no quieres. Luego la gente se queja pero nunca se paran a pensar en los motivos que nos llevan a esto o a lo otro. Y las palabras parece que fueron escritas en otra vida y que este ya no es tu juego. Desaparece.
domingo, 11 de octubre de 2009

Te digo que vengas sólo cuando sé que te podré dejar marchar. A veces me da igual uno que cien y los arañazos en la piel me parecen de lo más atractivo. Soplo hacía arriba para ver si el flequillo se mueve y mis ideas vuelan, y entonces tú me dices que qué bonito es ver los árboles entre mi pelo, entonces sigo soplando para que puedas verlos más y más. Y te digo que sí, siempre que sí, porque parece que no sé mover los labios de otra forma y siempre sale el mismo sonido. Tú los dejas pasar por tus costados y se van tristes. He pasado repetidas veces por tu corazón, gritando, de puntillas, a mordiscos y arrancándote la piel, pero nunca me he quedado. Ya sabes que yo prefiero que me conozcan primero por fuera y luego por dentro. Te diría que lo de fuera no asusta y que lo de dentro sí, pero sonaría demasiado vulgar, incluso para mi.
Y sin dudarlo ni un momento pediría una vida nueva, y a ti te pondría en una estantería para adorarte en secreto y convertirte en el centro, en el centro de nada. Porque ni creo, ni soy, ni siento, ni padezco.
Tengo mis dos balas guardadas en una cajita, las marco con besos sólo por aquello de matar con amor, o matar de amor, que viene siendo un soplido en el estómago unido al susurro intermitente de mi lengua entre tu boca.
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