
Puede que lo que dejamos sin escribir sea lo verdaderamente importante. Como las cosas que al final no dices y te las guardas en un rinconcito para otro momento. Pero ¿cuáles son esos momentos? Joder, yo necesito letreros luminosos que me los indiquen.
Las punzadas vienen rápido, se van sin avisar, suele ser justo cuando me voy acostumbrando a ellas. En el fondo me da un poco de envidia la gente que se conoce tan bien a si misma. Yo noto que no sé casi nada de mí. Bueno eso tampoco está del todo mal, aún queda por aprender.
Me dan miedo las cosas que se quedan dormidas pero que no desaparecen. Pueden despertar en algún momento pero ya nada está igual que antes. Es lo que pasa cuando te obligan a avanzar cuando tú no quieres. Luego la gente se queja pero nunca se paran a pensar en los motivos que nos llevan a esto o a lo otro. Y las palabras parece que fueron escritas en otra vida y que este ya no es tu juego. Desaparece.