
Hoy recibí un mensaje de mi amigo I. que está un poco lejos pero a la vez cerca, me puse tan contenta que le contesté con un "¿como eres taaan bonito?", y ayer también entendí que muchas veces me enfado por pequeñeces.
El sábado decidí quedarme en casa, ya empieza el frío y noto que no estoy para nadie, pero por la noche me despertó un mensaje que me decía que era una chunga por no salir pero que a pesar de eso me quería. Joder, qué tonta soy a veces.
Hoy iba en el coche de papá y un señor hablaba por la radio del pesimismo, el mal humor...todas esas cosas chungas (como yo) que al final nos hacen daño físicamente y nos vuelven unos cínicos. El señor decía que la mayoría de las veces somos pesimistas por vagancia. Ahí ha dado en el clavo conmigo, soy vaga hasta para ser optimista. Papá no decía nada pero me miraba de reojo mientras conducía. Este señor también dijo que solemos pensar que las personas optimistas son más ingenuas. Exacto, eso mismo pienso yo, pero claro, yo soy una cínica.
Mañana se va mi amiga N. a Barcelona, a estudiar, a vivir y a ser feliz. No me he despedido, odio las despedidas, pero las odio de verdad, vamos que yo no me despido nunca. Y sé porque lo hago, no se crean que no.
J. y P. se van a Madrid y yo quisiera irme con ellas pero hasta febrero estoy encerrada en este lugar frío frío y gris.¡Qué alegría!
He empezado a ver la última peli de Allen, y soy una fan más de Lisbeth Salander y gracias a ella mis días son más entretenidos. Mañana viene el albañil a mi casa a las 8 de la mañana, he hablado con él por teléfono como un minuto, tiene acento andaluz y me ha soltado un "de puta madre" cosa que ha provocado que ya me caiga bien.