Si hay que hablar de espacios prefiero hablar del espacio que se forma entre tu risa y la mía. Prefiero hablar horas de tu cuerpo que probar otros diferentes. No veo más allá de tus ojos, los que me guían por rincones infinitos. ¿Cuánto tiempo podremos seguir así? Corriendo uno detrás del otro, vamos como borrachos de amor aún sin amarnos y yo me vuelvo loca porque no sé como es posible semejante estupidez.
Alguien decidió que esto fuese así, que la vida tuviera estos colores y que la mitad de mis letras estuviesen siempre dedicadas a ti.